Y digo yo… ¿EQUIPO O PLANTILLA?

12/11/2015

Por Juan Carlos Camacho Bellido, entrenador de la primera plantilla del Recreativo Portuense.

 

Parece que fue ayer el 19 de abril de 2015, una fecha marcada por todos los recreativistas. La fecha del ansiado ascenso como campeones de la segunda andaluza sénior. Aquel domingo caluroso cerró un ciclo. Aquel logro destapó las alegrías y finiquitó las penas del pasado. En ese momento las penurias pasadas durante año y medio dejaron  paso a una alegría desbordante y a la demostración de que con trabajo, sacrificio y entrega es posible reilusionar a una afición.

Pero en ese camino no todo fue color de rosas como se ve hoy en día.  Fue un año muy convulso y que pudo tapar muchas carencias y necesidades. Y en ello, los técnicos estábamos en la obligación de analizar el reto conseguido y el venidero y ver si detrás de tal proeza había cosas que mejorar y pulir, conscientes pero a  la vez ilusionados de que, siguiendo la idiosincrasia de este club, deberíamos ser capaces de competir solo con gente de nuestra localidad en la primera andaluza. El salto era grande. La ilusión y el sentido del compromiso máximos.

Atrás quedaban en el olvido para todos  aquel partido contra el Pueblo Nuevo en Jerez en el que nos presentamos con solo 13 jugadores disponibles y cuyo banquillo se rellenó con dos jugadores lesionados y un portero como jugador de campo; o aquel partido heroico ganado en el minuto 94 en Chiclana jugado también con solo 14 jugadores disponibles de la primera plantilla. Atrás quedaban sin memoria para nadie los meses de febrero y marzo de aquella temporada, los meses en los que se definen las ligas y en los cuales nos vimos con el equipo en cuadro por lesiones, sobrecargas y demás contratiempos lógicos de un equipo amateur y en el cual nos encontramos con varios chavales con escasos minutos hasta entonces a sus espaldas y siendo responsables de tirar del carro en el momento más importante de la temporada. Algunos dicen que había un equipo que siempre repetíamos y que es lo que se añora en este curso. Yo digo que todas las verdades  tienen su parte de mentira. Ahí están las alineaciones, probablemente nunca repetimos el mismo once más de dos partidos seguidos. Hubo también alternancia en esas alineaciones de jugadores pero los éxitos son capaces de convertir las mentiras en verdades y las verdades en mentiras, nada es una verdad máxima. Pero sin dudas en el momento de la verdad, cuando la gente esté en el punto que buscamos, la lógica hará que el equipo juegue por inercia e incluso podrá ser capaz de hacerlo con un once tipo, pero eso solo lo decidirá la constancia, el trabajo y la competitividad de cada uno de los jugadores, no el capricho o la condescendencia del cuerpo técnico.

Dada esa experiencia, una de las premisas que nos fijamos era constituir para la siguiente temporada una plantilla equilibrada y amplia, de nuestra total confianza y en la cual hubiera mucha competitividad por un puesto. Y hacer que, al menos durante parte de la temporada, todo el mundo estuviera activado y enchufado para llegar a la segunda vuelta con el equipo a pleno rendimiento, si no en todos sus jugadores, sí en una gran mayoría de ellos.

Además no hay que olvidar la inexperiencia en esta siempre complicada categoría. Inexperiencia en un total de dieciocho de los veinticinco integrantes de la plantilla (veintisiete contando los dos juveniles que ya han debutado con el primer equipo);osea, más de dos terceras partes de la plantilla. Esto conlleva tener que foguear a esos jugadores en los que había y hay una fe ciega dada su calidad individual o dejarlos en el ostracismo y reforzarnos solo con experiencia. Pero como hemos comentado sabemos la idiosincrasia de este club y la implicación de esos chavales en el proyecto y en ello también somos conscientes que la experiencia se consigue jugando y entrenando, viviendo de aciertos y desaciertos, del ostracismo de la grada y de los éxitos en el campo, en definitiva de exigirse y superarse a sí mismo. En el camino evidentemente no todos triunfarán, unos encontraran el sentido y se superarán a sí mismos y otros no. Ley de vida, no hay más.

Y un tercer aspecto, es el de la exigencia, ante todo hemos conseguido implantar en este grupo de chavales una creencia ciega en que el trabajo diario da y quita minutos, da y quita oportunidades, y con ello vamos al fin  del mundo. Ley del día a día para nosotros y máxima para jugar en este equipo. Es importante ver a jugadores llamados por muchos como secundarios entrenar con la convicción de que el esfuerzo diario dará la recompensa.

Quien sabe, quizás en febrero o marzo nos estemos acordando de estas palabras, o quizás no, pero estamos convencidos y conscientes de lo que hacemos y como lo hacemos y con ello iremos hacia el final, porque nuestra experiencia con este grupo joven e inexperto, pero con un futuro prometedor al máximo, así nos lo dice.

Por todo ello, primamos una plantilla a un equipo, porque como se suele decir los equipos dan partidos y éxitos a corto plazo, y las plantillas éxitos a medio y largo plazo.