Una aventura inolvidable

09/06/2018

El acuerdo de colaboración entre el Recreativo Portuense y el Real Madrid C.F. propició esta aventura inolvidable que les vamos a contar. Una aventura vivida los días 6 y 7 de Junio de 2018 y en la que participaron en especial los jugadores de la cantera del Recreativo Portuense junto a un puñado de valientes padres y madres, entrenadores y ayudantes y varios directivos del club. 120 personas en total.

A las 5.15 de la mañana del miercoles 6 de junio la puerta del Complejo Deportivo Marcos Monge era una auténtica feria. Gente por todos lados, nervios, mochilas que había que repasar una vez más, la parte de arriba del chándal, el DNI… pero ya desde ese momento se percibía alegría en todos. Una alegría que por momentos se transformaba en eufória. A las 5.40 arrancaban nuestros 2 autobuses y un coche abría camino por delante.

La invitación por parte del club blanco nos conducía a Madrid a conocer Valdebebas, el Santiago Bernabéu, y a jugar unos partidillos contra equipos convenidos con el Real Madrid, tal y como es el Recreativo Portuense. Éstos clubes fueron el Canillas y el Móstoles. Así que a eso de las 4.30 de la tarde nuestros autobuses llegaban a Madrid y se separaban. Los pequeños (desde prebenjamines hasta infantiles B) se dirigían a Canillas y los mayores (desde infantiles A hasta juveniles) marchaban a la ciudad deportiva Iker Casillas, en Móstoles.

Grandes sensaciones en los partidillos y una atención inmejorable por parte tanto del Canillas como del Móstoles, con los cuales departimos amistosamente y nos ayudaron a entender la realidad del fútbol en Madrid y a conocer una forma muy diferente de hacer fútbol-base. Nos fuimos de allí con esa sensación de satisfacción porque las cosas iban saliendo y nuestros niños estaban disfrutando la experiencia y se estaban enriqueciendo con ella. Ah y la sorpresa estuvo en Canillas porque uno de los hijos de Xabi Alonso jugaba y su padre vino al partido. Y las fotos con Xabi no faltaron, como no podía ser de otra manera. Y la cantante y actriz portuense Eva Santamaría, que tiene un sobrino en el Recre, también hizo acto de presencia.

Mientras, dos super grupos de wassap, uno por autobús, mantenía informado a los padres y madres en todo momento de todos los pormenores del viaje con fotos, videos y comentarios que mantenían la información y el buen ambiente por parte de todos. Seguidamente llegabamos al hotel y al albergue donde cenaríamos y dormiríamos. Los chavales, junto a sus monitores, salían al terminar la cena a conocer un poco el entorno y a disfrutar de un rato desencorsetado donde divertirse un poco “a su bola”.

Ya el día 7 nos levantábamos tempranito para disfrutar del plato fuerte del viaje, las visitas a los templos madridistas. Tras el desayuno los autobuses hicieron una pequeña ruta por Madrid para que nuestros chavales vieran Cibeles, Neptuno, la puerta de Alcalá, el Congreso, y toda la parte centro de Madrid que han visto tantas y tantas veces en la tele. Incluso de lejos vieron el nuevo Wanda Metropolitano. Y llegamos al Bernabéu. Aquella euforia de la que hablábamos antes se desbordaba y las risas y los movimientos inundaban el grupo.

El tour del Bernabeu fue para los adultos un auténtico disfrute y un cúmulo de sensaciones inolvidables. Y no porque pudieramos ver nada detenidamente. Pero las caras de nuestros niños eran suficiente para disfrutar cada paso que dábamos. Las fotos, los nervios, la alegría… todo era perfecto, todo era genial. Al terminar nos fuimos para Valdebebas donde Jaime Torcal, del departamento de cantera del Real Madrid, nos hizo de guía y nos explicó cada sala, cada campo, cada trabajo y cada departamento que hace de Valdebebas una auténtica fábrica de futbolistas.

Allí tuvimos la oportunidad de ver a jugadores veteranos del club como Roberto Carlos, Ze Roberto, Rubén de la Red ó Ivan Pérez, entre otros. Y tras comer en el Restaurante de Valdebebas, salimos de nuevo para El Puerto. Con un saco lleno de emociones, de fotos, de recuerdos y de satisfacción llegábamos a nuestro campo y poniamos fin a una aventura inolvidable que tiene pinta de repetirse.

Hubo muchas cosas realmente hermosas en esta aventura. Hubo compañerismo, colaboración, ayuda, trabajo en equipo, hermanamiento por parte de todos, capacidad de sacrificio, comprensión y un montón de valores que fuimos viendo a lo largo y ancho de estos dos días. La familia recreativista se hizo más fuerte y todos nos sentimos más cerca de los demás.

El premio fueron las caras de nuestros chavales. La cantidad de trabajo se quedó en el olvido. Los sentimientos estuvieron y se quedaron a flor de piel. La satisfacción y el agradecimiento terminaron por hacerse dueños de la situación y todos nos fuimos cansados y con una sonrisa de oreja a oreja por lo vivido, por lo sentido y por lo disfrutado.

No quisiera terminar esta pequeña crónica sin agradecer a tanta gente que tuvo que ver tanto en esto. A los jugadores, por su comportamiento exquisito y su madurez en cada una de sus edades futbolísticas. A los papás y mamás, por permitirnos “robarles” durante 2 días a lo que más quieren. A los entrenadores que aportaron trabajo, atención, cariño y fuerza a sus grupos y a los directivos al frente del viaje. A los papás y mamás colaboradores que vinieron al evento a trabajar, a ayudar, a pasar 2 días de atención a los chavales para que disfrutaran aún más si cabe. A mis compañeros de la junta directiva, siempre criticados, pero siempre al servicio de “nuestros niños” y que hicieron una labor fuera de lo común. Y no me puedo olvidar de nuestras mujeres, de nuestras parejas. Que entienden y apoyan nuestra “locura” y nos permiten aportar tanto trabajo y tanta dedicación a este mundillo del fútbol y a este proyecto en particular. GRACIAS.

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